Quiero compartir algo que llevo poco tiempo practicando (Ya que es otro tipo de meditación pero la verdad la necesitaba ) Que la disfruten!!
Fuerza, serenidad, relajación muscular, creatividad y buen humor son algunos de los beneficios que aporta la Meditación Trascendental. Aprenda desde su casa esta técnica para aplicarla a diario.
En el lenguaje corriente, se entiende por meditación a un proceso mental de reflexión que permite observar y analizar la realidad, con el fin de conocer la esencia de las cosas concretas o de las ideas. La meditación es una actitud, algo así como bucear en las misteriosas profundidades del ser.
Sin embargo, lo que se conoce como Meditación Trascendental (MT) no es exactamente igual a la meditación corriente que las personas realizan en su vida cotidiana, ya que se trata de una técnica orientada muy antigua, destinada a serenar las emociones humanas.
Para explicarlo en forma muy sencilla podríamos decir que la Meditación Trascendental nos enseña a “poner la mente en blanco”. ¿Es ésto posible? Le enseñamos el proceso por el cual usted, si lo desea, podrá conseguirlo.
Detener el “parloteo” mental
Si prestamos atención, notaremos que cientos de recuerdos, imágenes y pensamientos caóticos pueblan nuestra mente noche y día. Jamás estaremos en silencio y mucho menos quienes habitan en grandes ciudades y se ven permanentemente bombardeados por sus preocupaciones, los ruidos de la ciudad, los medios de comunicación y otra gran cantidad de estímulos tanto externos como internos. Practicar Meditación Trascendental permite anular este incesante “parloteo” mental que tanto perjudica al cuerpo, la mente y el espíritu. La MT, según sostienen las religiones orientales, poco a poco conecta a las personas con su esencia divina.
¿Cúando y cómo practicarla?
Esta técnica puede practicarse a cualquier hora, aunque es más aconsejable hacerlo por la noches, antes de dormir, y por la mañana temprano. También, es adecuado en cualquier momento en que el practicante se sienta cansado, ya sea física o mentalmente. No es recomendable meditar acostado, lo mejor es sentarse cómodamente en una silla, con la espalda recta y las manos sobre las rodillas o cruzarse de piernas, en el piso, en la llamada postura “de loto”.
Lo que sí resulta imprescindible es meditar en un lugar tranquilo, convenientemente aireado y en silencio, o conla compañía de una música adecuada, que favorezca el estado de relajación. La oscuridad o la media luz y el sahumar previamente el ambiente con algún incienso o sahumerio, si bien no son requisitos imprescindibles, suelen resultar de notable ayuda.
Ejercicio básico: La Meditación del Mar
Los ejercicios, temas e imágenes sobre los cuales puede llevarse a cabo una sesión de MT son muy variados. En este apartado, describimos uno de ellos, ideal para alguien que desee iniciarse en esta milenaria práctica.
Si así lo quiere, usted podrá crear su propio ejercicio de MT, siempre que recuerde que el primer paso es relajar todo su cuerpo y el segundo es vaciar su mente de cualquier pensamiento, ya sea grato o turbador.
La meditación del mar se efecúa de esta forma:
Sentado cómodamente, realice cinco respiraciones lentas y profundas, tomando el aire por la nariz y exhalándolo por la boca en un soplido.
Imagine estar en una playa: la arena está tibia, al igual que el Sol. Todo está en reposo…, todo es apacible. Sólo llega un débil rumor que procede del mar que se encuentra a pocos metros. La sensación de paz es total y absoluta.
En determinado momento una ola tibia acaricia sus pies, que se relajan por completo, después de ese roce apenas perceptible. Si lo desea, imagine que ese roce se repite hasta que la relajación sea absoluta.
Al cabo de unos segundos, la ola regresa suavemente sus pantorrillas y rodillas. El agua es como una caricia y pies, pantorrillas y rodillas se aflojan por completo. Sienta esas partes de su cuerpo flotar, livianas, mecidas por el agua.
Repita esta misma escena, imaginando que el agua roza distintas partes de su cuerpo: piernas, muslos, caderas, abdomen, torso completo, manos, brazos, cuello, rostro, cabeza.
Por último, todo su cuerpo.
Una vez que su ser completo esté sumido en un relax profundo y absoluto, perciba el Sol como una suave mano tibia que arroja un polvillo dorado sobre su rostro. Los rayos dorados relajan y a la vez transmiten una poderosa energía a su frente, párpados, pómulos, mejillas, nariz, labios, cuero cabelludo, nuca, orejas y cuello.
Alcanzado este estado de serenidad, quietud y bienestar total, intente que su mente quede en blanco. Si algún pensamiento se presenta no luche contra él, simplemente déjelo pasar, intentando no fijar su atención en él. El objetivo es lograr permanecer la mayor cantidad de tiempo posible en estado de vacío.